Las personas pueden caer en pecado sexual incluso sin tener contacto físico, y la Biblia habla claramente sobre este tema. Jesús enseñó que el pecado comienza en el corazón y en la mente, no solo en las acciones. En Mateo 5:28, Él dice: "Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla ya adulteró con ella en su corazón". Esto demuestra que la inmoralidad sexual no se limita a los actos físicos; también incluye los pensamientos, deseos e intenciones que no honran el diseño de Dios para la pureza. La vida interior es muy importante, y la integridad espiritual requiere cuidar no solo lo que hacemos, sino también lo que pensamos.
Mateo 5:27-28
Ustedes saben que se dijo: No cometas adulterio. Pero yo les digo: El que mira con malos deseos a la mujer de otro, ya está adulterando con ella en el fondo de su corazón.
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