El Antiguo Testamento
Los Rollos del Mar Muerto
En 1947, se descubrieron antiguos rollos en unas cuevas ubicadas al noroeste del Mar Muerto. Estos documentos fueron escondidos alrededor del año 70 d.C. por una secta judía conocida como los Esenios, quienes colocaron pergaminos en vasijas de barro y los ocultaron en las cuevas cercanas a las ruinas actuales de Khirbet Qumrán.
Muchos de estos rollos fueron escritos más de 200 años antes de ser escondidos. Permanecieron ocultos, protegidos y olvidados durante casi 2,000 años. Al ser redescubiertos en 1947, los estudiosos compararon estos textos letra por letra con la Biblia hebrea actual, y encontraron prácticamente ninguna diferencia. Esto demuestra la fidelidad con que se ha transmitido el Antiguo Testamento.
Además, confirma que las profecías sobre Jesucristo fueron escritas mucho antes de su venida, y no inventadas después.
La Septuaginta
La Septuaginta es la traducción griega del Antiguo Testamento hebreo, realizada entre los años 250 y 200 a.C. Esta traducción fue hecha más de 200 años antes del nacimiento de Cristo, y todavía se conservan manuscritos antiguos de esta versión.
El contenido de la Septuaginta muestra una consistencia clara con las Escrituras actuales, lo que confirma que el mensaje bíblico no ha cambiado con el tiempo.
El Nuevo Testamento
Abundancia de manuscritos
Hoy en día contamos con más de 24,000 manuscritos antiguos de partes del Nuevo Testamento, una cifra que supera por mucho a cualquier otra obra de la antigüedad.
Por ejemplo, obras de autores como Platón, Julio César o Heródoto tienen menos de 100 manuscritos conocidos, y la mayoría fueron escritos mil años después de los eventos originales.
En contraste, muchos manuscritos del Nuevo Testamento fueron escritos entre 100 y 300 años después de los hechos, y algunos incluso dentro de 25 años después de la resurrección de Jesús.
Testimonios de testigos presenciales
Los libros del Nuevo Testamento fueron redactados entre 25 y 60 años después de la ascensión de Jesús, cuando aún vivían los testigos oculares de los acontecimientos.
Los apóstoles y los primeros cristianos presenciaron directamente los hechos y los escribieron. Estos escritos circularon públicamente, y podían ser verificados por quienes también habían vivido los eventos.
Confirmación mediante persecución
A pesar de la intensa persecución, muchos creyentes estuvieron dispuestos a arriesgar sus vidas para copiar y difundir los textos del Nuevo Testamento.
Si hubieran sido documentos falsos, nadie se habría arriesgado a morir por ellos. El hecho de que tantos dieran su vida es una prueba fuerte de que creían profundamente en la veracidad de lo que copiaban y compartían.
Conclusión
Desde los Rollos del Mar Muerto y la Septuaginta, hasta los miles de manuscritos del Nuevo Testamento, las pruebas históricas y textuales apoyan fuertemente la idea de que la Biblia ha sido transmitida fielmente y con precisión a lo largo del tiempo. Podemos tener confianza de que la Biblia que leemos hoy es el mensaje original que Dios inspiró y que los creyentes han preservado con fidelidad.
“La hierba se seca, y la flor se marchita, pero la palabra del Dios nuestro permanece para siempre.” — Isaías 40:8

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